Fué un 24 de junio después del solsticio de verano
- Martha Caceres
- Jan 8, 2022
- 1 min read
Andreita partió un 24 de junio después del solsticio de verano. Me dejó un corazón inundado de amor y gratitud. Me dejó los recuerdos de nuestra infancia: cuando jugábamos a las muñecas, cuando nos perdimos en la montaña o cuando jugábamos a ser grandes: un día eramos profesoras, otro día fuimos mamás con bebés, un día jugamos a que ella era médica y me curaba (y se convirtió en médica! y curó a muchos).
Andreita me enseñó que la vida es frágil y se nos puede ir en cualquier momento, pero cuando se vive entregando amor y tocando tantos corazones, la vida habrá valido la pena, porque se cumplió con la misión.
A Andreita no le alcancé a decir lo mucho que significó su presencia en mi vida, su amistad, su risa, su luz. Pero sé que donde esta ahora, lo puede saber.
Vuela alto angelito, nos volveremos a encontrar.
Comentarios